Hacienda tumbará en 2022 las exenciones que beneficiaron a más de 470.000 herederos gallegos

Sánchez alega que la subida de impuestos es una recomendación de la UE | El comité de expertos fijará tipos mínimos y máximos para poner fin a la brecha fiscal entre comunidades

Más de 470.000 contribuyentes gallegos se beneficiaron en los últimos cinco años de las exenciones fiscales aprobadas por la Xunta para las herencias en línea directa (padres-hijos, abuelos-nietos y cónyuges). Pero las bonificaciones que entraron en vigor en 2016 para legados inferiores a 400.000 euros (excluida la vivienda habitual) y que el año pasado se extendieron a herencias de hasta un millón de euros tienen los meses contados.

El anuncio hecho ya el año pasado por el Ministerio de Hacienda de poner fin a las rebajas tributarias en el impuesto de Sucesiones se materializará en 2022. El departamento que dirige María Jesús Montero acaba de aprobar la constitución de la comisión de expertos que deberá elaborar una propuesta de reforma fiscal que incluirá la subida del impuesto de Sucesiones y donaciones, sociedades y patrimonio.

Aunque los expertos tendrán hasta el 28 de febrero del próximo año para presentar sus conclusiones, la idea del Gobierno es que el comité vaya anticipando las recomendaciones sobre las figuras fiscales para que el Ejecutivo las pueda incluir en los presupuestos de 2022 y con ello lograr el objetivo de acercar la presión fiscal de España a la media europea, inferior entre 7 y 8 puntos del PIB.

Subir impuestos
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no negó ayer la intención de subir los impuestos que el lunes había adelantado la ministra de Hacienda alegando que el Ejecutivo tiene que amoldarse a los intereses de todas las comunidades, aunque dijo comprender la promesa de Ángel Gabilondo “en su autonomía” como candidato a la Comunidad de Madrid, que se ha comprometido a no subir los impuestos a los madrileños. Sánchez se amparó en las recomendaciones que ha realizado la Unión Europea específicamente a España para que lleve a cabo una reforma fiscal. “Lo dice”, alegó para respaldar la decisión de poner en marcha esa subida de impuestos.

“La tarea del Gobierno es la de amoldar todas esas sensibilidades y demandas largamente acumuladas durante estos años”, justificó Sanchéz en alusión a las que han tenido algunas comunidades acusando a Madrid de hacer dumping fiscal por tener los tributos más bajos en Patrimonio, Sucesiones y Donaciones. “España —sentenció— es un país diverso con multiplicidad de casuísticas que también tienen su traducción desde el punto de vista fiscal”.

Ya a comienzos del año pasado la ministra de Hacienda había abierto de nuevo el melón de la reforma fiscal al hablar de la financiación autonómica como “compleja, poco transparente y con diferencias injustificadas”. Su propósito, ya avanzado en la pasada legislatura, es la armonización fiscal fijando unos tipos máximos y mínimos para todo el territorio para evitar la actual brecha fiscal entre comunidades.

En la actualidad, Galicia es junto con Cantabria y Andalucía, la comunidad con más bonificaciones fiscales en el impuesto de Sucesiones. Pero hasta enero de 2016, un contribuyente gallego tenía que desembolsar por este tributo hasta 20 veces más que en otras autonomías. Un ejemplo basta para comprobar el impacto que tenía el gravamen en la comunidad antes de que entrasen en vigor las exenciones tributarias de la Consellería de Facenda: un heredero que recibía dos pisos y 30.000 euros en metálico debía afrontar el pago de unos 27.000 euros frente a los apenas 1.200 que tendría que abonar por ese mismo legado un contribuyente afincado en Madrid. Pero con las bonificaciones de hace cinco años, por ese legado la factura de Sucesiones en Galicia es cero y el heredero solo debe afrontar el pago del impuesto de plusvalía municipal.

Desde que en Galicia no hay que rendir cuentas con el fisco por recibir una herencia —el 99,9% de los sucesores en línea ascendente y descendente—, más de 470.000 contribuyentes gallegos no tributaron por Sucesiones o Donaciones. Pero a partir de 2022, la factura fiscal cero para los legados inferiores al millón de euros de un familiar directo desaparecerá y obligará a volver a tributar por decir sí a una herencia de los padres, los abuelos o la pareja.

Año COVID

Las herencias en vida se convirtieron en uno de los documentos estrella de las notarías en Galicia desde que Hacienda avanzó su intención de tumbar las rebajas fiscales en Sucesiones. El año del COVID, con el parón de toda actividad no esencial durante el estado de alarma, no impidió que se batiera un récord de pactos sucesorios inter vivos en la comunidad.

Para esquivar la factura fiscal que cocina el departamento que dirige Montero, casi 22.000 gallegos testaron en vida en el año de la pandemia. Son un 10,2% más que en 2019 (19.869), un repunte que descontando los tres meses en los que este tipo de documentos no pudieron realizarse alcanzaría el 50%. Por provincias, A Coruña y Pontevedra concentraron el año pasado el grueso de las herencias en vida tramitadas, con 8.720 (el 40% del total en la comunidad) y 8.376 (38%), respectivamente. Lejos de estas cifras se colocan los pactos sucesorios firmados en Lugo (2.848) y Ourense (1.954).

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